La lucha por el rojo en esta Vuelta ha adquirido un color especial. Se esperaba que en la crono se abrieran por primera vez márgenes importantes en esta ronda española y que esa pugna quedara algo descolorida, pero los favoritos no hicieron ayer sino igualar aún más las diferencias y dejarla al rojo vivo.

Y es que los cuatro hombres que buscan la victoria final rayaron a gran altura. Se esperaba que tanto el de Pinto como el británico marcaran un buen tiempo en línea de meta. No había tanta fiabilidad entorno a Purito y Valverde, los principales señalados para perder al menos dos minutos en la contrarreloj y por lo tanto que la balanza se inclinara definitivamente a favor de Contador y Froome en la general. Aunque respondieron con una inmensa actuación, las dudas venían justificadas por su dificultad en esta modalidad, que explica en gran parte la ausencia de triunfos en rondas de tres semanas en el palmarés de ambos, a excepción de la Vuelta a España conquistada por Alejandro en 2009. Sin embargo, supieron mantenerse a flote en ese vaso de agua en el que se ahogan cada vez que deben someterse a las exigencias del crono. Que se hayan cumplido los vaticinios de los que defendían que era un recorrido que se adaptaba bien a sus características no resta mérito a la gran respuesta que han dado, propia de los grandes.
Si la Vuelta ya había sorprendido con el recorrido de la primera semana y lo que sorprenderá en el trazado de etapas venideras, la contrarreloj de ayer no lo fue menos. La presencia de Monte Castrevo causó estragos en algunos y dio aire a otros. La etiqueta de tercera categoría no hacía nada más que esconder un puerto con una ascensión larga y una descenso muy técnico siendo el juez de la contrarreloj. Uno de los afectados fue Tony Martin que veía cómo otros eran más rapidos que él y Kessiakoff pulverizaba su tiempo. Un Fredrik Kessiakoff que se convirtió en el invitado de piedra en el gran espectáculo que nos brindaron los cuatro hombres fuertes de la carrera. Al final la eterna espera valió la pena.

Fue salir los cuatro protagonistas de esta Vuelta y cobrar la etapa la emoción que pedían los espectadores, impacientes por ver cómo se reanudaba la batalla. No así los aficionados que lo vivieron en persona, que se agolparon en las calles a raudales y amenizaron la espera apoyando en todo momento al corredor. A espera que el paso por el primer punto intermedio nos diese indicios de cómo se estaba desarrollando la carrera, los favoritos nos deleitaban con distintas formas de domar la cabra. Mientras Contador y Froome optaban por sentarse y mantener una elevada cadencia, Purito y Valverde preferían alternar las dos formas de lanzar la bicicleta.
Tras pasar por el kilómetro 13,5, mientras el ganador de la triple corona y el medallista olímpico mantenían una encarnizada lucha por ser el más rápido, los tiempos de Alejandro y Joaquim presagiaban un infeliz desenlace para ellos, con pérdidas de 31’’ y 39’’ respectivamente con Alberto. Supieron administrar la situación y el esfuerzo con inteligencia, ese tipo de inteligencia que te da la experiencia. No se cebaron sabiendo que la parte donde podían dar lo mejor de sí estaba por llegar. Especialmente supo actuar con sagre fría Purito, quien marcó el peor crono en ese punto y veía cómo el maillot rojo podía cambiar de dueño en cuestión de minutos.

Llegó el puerto y con él se equilibraron las fuerzas. Froome se acercaba a Contador, aunque al final al líder de Sky se le terminó haciendo larga la subida y se atrancó, perdiendo 12 segundos más en la cima. Mientras, Joaquim Rodríguez empezaba a establecer las diferencias, igual que Alejandro, marcándose ambos una gran ascensión. Algo que se confirmaba al coronar Monte Castrevo, donde Valverde había logrado fijar la pérdida con el de Pinto en 39’’ y el catalán en 54’’. Pese a su gran contrarreloj el rojo peligraba para Purito.
Los márgenes no variarían en demasía hasta el final. Valverde conseguía perder menos de 60’’ y bajar de la diferencia psicológica del minuto en la general, Contador pasar en la misma a un Froome que terminó desconforme pero que se mantiene ahí y Purito reteniendo el liderato con agonía por un solo segundo. Todo en un pañuelo. Aunque la clave fuera su vertiginoso descenso del puerto, seguro que el público le dio ese último aliento que necesitaba para salir más reforzado que nunca de su prueba gafe.
Una vez más destacar el papel de una afición entregada que hizo que el ciclismo fuera una fiesta. Una fiesta que no da tregua y seguirá hoy en la etapa con un precioso final en Mirador de Ézaro. Desde allí los corredores contemplarán el horizonte de la Vuelta tan duro y tan bonito que les espera.
Una vez más destacar el papel de una afición entregada que hizo que el ciclismo fuera una fiesta. Una fiesta que no da tregua y seguirá hoy en la etapa con un precioso final en Mirador de Ézaro. Desde allí los corredores contemplarán el horizonte de la Vuelta tan duro y tan bonito que les espera.

Bien Purito y Valverde, una gran crono para ellos
ResponderEliminarSi, la verdad es que se puede decir que han superado ese escollo que mas temían
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