Bienvenidos

30 jul 2012

LA RAZA NUNCA SE PIERDE


Debutó como profesional con 24 años. Ahora está muy cerca de contar casi 40 primaveras. Ha tenido sus altibajos, sus malos momentos, también ha llegado a estar bajo la alargada sombra del dopaje pero algo siempre le ha distinguido y ha permanecido inmutable en él: esa seria y fija expresión en su cara, con una mirada que transmite frialdad pero que en realidad sólo esconde un pedazo de corredor con sangre caliente, que en las grandes ocasiones saca a relucir su raza para pedalear con furia sobre la bicicleta. Así es Alexandr Vinokourov, el veterano kazajo que ayer fue el primero en culminar un guión inesperado, en el que él escribió su nombre en letras de oro.

Rigoberto Urán y otro Alexander, el noruego Kristoff , completaron el podio. El de Sky logra por fin hacer gala de la fama del ciclismo colombiano y de sí mismo, un prometedor corredor que pasa a adornar su palmarés con una preciada presea de plata, que valorará cuando se olvide del despiste que le ha costado el oro, que hasta ahora sólo contaba con un maillot de mejor joven en el Giro de este año como logro más destacado. Por su parte, Kristoff alimenta el caso insólito de Noruega. No hay país con tan pocos corredores de renombre, quitando a Luxemburgo con los hermanos Schleck, que tenga tanta presencia en el pelotón internacional. Thor Hushovd puede estar tranquilo, Boasson Hagen no se quedará solo en la misión de relevarle, Kristoff que como Urán, sólo cuenta 25 años, ha demostrado hoy que está dispuesto a echarle una mano.

Mientras, Gran Bretaña sufre su primera decepción en sus Juegos, en una prueba en la que había depositado muchas esperanzas. Nada que reprochar a los británicos que se dejaron todo ante un público entregado. Bueno, sí, no haber pensado en un plan alternativo a la llegada masiva. La fe en el mejor velocista del mundo era tan grande que no pensaron que eso se podía volver en su contra. Y es que selecciones y directores tenían claro que fiar sus opciones al sprint en un trazado que invitaba a ello, era un suicido e interpretaron la carrera a la perfección. Las grandes selecciones favoritas, a excepción de Alemania, se desvivieron para evitar esa final que querían Cavendish y los suyos, otra cosa es que fueran los favoritos los que pusieran la guinda a ese trabajo.

¿Y España? Le faltó rematar la faena. De Santos acertó metiendo en la fuga a un Castroviejo que acabaría resultando clave para que ésta llegara a buen puerto. Por su parte, Valverde y Luis León tuvieron ojo para meterse en la escapada buena, pero sin embargo, o les faltó decisión a la hora de atacar o simplemente se quedaron sin fuerzas, aunque la verdad la situación se presentaba propicia para ganar medalla.  Ventoso y Rojas estaban en la recámara por si se producía un posible sprint. Ambos cumplieron con su papel aguantando en el pelotón hasta el final.

Desde el primer momento el resto de países dejaron claro a la selección británica que si quería salirse con la suya debería ponerse a trabajar desde el primer momento. Se formó una numerosa fuga con 12 ciclistas en la que figuraban corredores como Castroviejo, Pinotti, Westra, Brajkovic, Menchov, Roelandts, O’ Grady… Países como España, Italia y Australia ya habían movido ficha, mientras el pelotón cedía la tostada a Gran Bretaña.

Ya en el circuito, los anfitriones vieron que la persecución se podía hacer muy larga y encontraron la colaboración que buscaban en Alemania, que no había metido a nadie en la escapada. Las diferencias se fueron reduciendo pero hubo reacción por parte de las demás selecciones favoritas para dar vida a una fuga que necesitaba refuerzos. Rogers intentó llegar en solitario a ella sin éxito. Se produjo un baile de ataques y se acabaría cuajando un grupo perseguidor con 10 hombres y con la presencia de nombres peligrosos como Nibali, Gilbert y Chavanel. Gran Bretaña actuaba con sangre fría dedicándose sólo a tirar, todo parecía controlado.

El grupo perseguidor contactó con los de cabeza. La escapada pasaba a contar con más de 20 corredores. Gilbert quería protagonismo y lanzó un ataque que sería abortado. Más corredores llegaron a ese grupo. En la última vuelta Luis León y Valverde se unieron a los que conformaban cabeza de carrera. Pintaba la cosa bien.

Los ciclistas abandonaban Box Hill tras más de 100 km de circuito. La diferencia entre cabeza de carrera y el pelotón seguía alrededor del minuto y una fatigada selección británica continuaba trabajando a destajo para hacer posible la volata. Delante, Cancellara, que también había logrado contactar con la fuga, y un impresionante Jonathan Castroviejo, que llevaba todo el día escapado, se pusieron a tirar como descosidos. Ni el accidente que tuvo la locomotora suiza, tras el cual tuvo que desistir, frenó una grupoa que seguía manteniendo distancias. Más adelante, Nibali, Nordhaug y Fuglsang completaron el trabajo. 

A 10 km para el final Gran Bretaña había perdido definitivamente el control de la prueba. Pese a la ayuda que recibieron de Eisel y los alemanes, el tiempo con los de delante no menguaba y el cansancio ya había hecho mella en Wiggins y antes en Froome.  Controlar todos los movimientos con tan poca ayuda les acabó superando.

Y empezó a cundir el descontrol total. Urán atacó y Vinokourov fue el único que le siguió. Mientras ambos se lanzaban hacia meta, en el grupo reinaba el desorden y el desconcierto, y nadie era capaz de organizarse para dar caza al colombiano y al kazajo. Más atrás, la selección británica pegaba sus últimos coletazos. Ya en el último kilómetro, cuando se vislumbraran las dos primeras posiciones, Urán cometió un error infantil mirando hacia atrás teniendo que centrarse ya en la disputa por el oro. Vinokourov, muy astuto, aprovechó la inocencia del colombiano para volar hacia la gloria olímpica. Kristoff sorprendió al sprint al grupo y se colgó la última medalla que quedaba por decidir.

El gran derrotado fue Cavendish pero en esa cruz de la moneda también figuraba el desencajado rostro de Fabian Cancellara. Esa caída logró sacar las lágrimas de todo un campeón.

Tras la prueba, Vinokourov anunció que colgaba la bicicleta. El kazajo ya había amagado dos veces con su retirada, una tras dar positivo por transfusión sanguínea en el Tour de Francia de 2007 y otra después de abandonar la ronda gala del año pasado por una fractura de fémur. Pero no merecía poner fin a su carrera con ninguno de esos dos finales. Ya en Sidney ’00, se proclamó subcampeón en la misma prueba, aunque dicen que los que permanecen en la memoria de los Juegos Olímpicos son los campeones. ‘Vino’ se retira e inmortaliza para siempre su nombre en la historia olímpica.

2 comentarios:

  1. Muy acertada la cronica. Vinokourov increible. Incomprensible porque españa no disputo el bronce.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. La verdad es que sí, creo que ese es el final que merecía Vinokourov. En el Tour ya vino mostrando su ambición intentando ganar una etapa sin éxito. Luis León dijo que intentó lanzar a Valverde para luchar para el bronce pero Boom le tocó el gemelo. Aun así ambos venían en forma del Tour y para mí fue mas falta de decisión que otra cosa el que no atacaran o no siguieran a Urán y Vino. Me recuerda a lo que pasó en el mundial de Mendrisio en 2009. Teníamos 2 corredores en cabeza y no lo aprovechamos. A ver si Freire nos da una alegría en Valkenburg.

      Eliminar