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20 ago 2012

CAPÍTULO III: ''TÍTERES DE LOS MEDIOS''

Dicen que quien tiene la información tiene el poder. En España se cumple a rajatabla. Y es que cumplimos con gran lealtad temporada tras temporada el exhaustivo seguimiento del fútbol que nos exigen los medios. Y lo más preocupante es que en los últimos tiempos esa afición por el balompié está llegando hasta límites insospechados (véase rivalidad Barça-Madrid). Tenemos fútbol hasta en la sopa.

¿Pero por qué esa manipulación pretendida por parte de los medios tiene tanto éxito? Culpa de las víctimas que se quieren cobrar, que somos todos nosotros. Sí, no se engañen, somos presa fácil dada la innata pasión por el fútbol del ciudadano español. ¿Quién no sabe que Messi es la estrella del Barça y que Cristiano Ronaldo cumple ese mismo rol en el Real Madrid? ¿Quién no está al corriente de las polémicas de Mourinho? ¿Quién no ve un Barça-Madrid? ¿Quién no ve al menos un par de partidos de fútbol al año? Si se fijan nadie daría una respuesta negativa a alguna de estas preguntas, aunque se tratase de una persona que apenas sigue este deporte, y pobre del que diga que no sabe responder, sería mirado como un bicho raro. Como ven, es imposible estar desinformado sobre el tema, aunque usted odie el fútbol, siempre tendrá alguien a su alrededor que sea un gran aficionado, o sinó, tranquilo, ya están los medios de comunicación para repetirlo hasta la saciedad.

Valga el siguiente ejemplo. Por todos es sabido que siempre ha habido una rivalidad histórica entre los dos clubes más grandes de España y eso es innegable. Pero los medios han acentuado tanto esa rivalidad que parece que hayan anunciado una intención de convertirlo en odio. Lo han conseguido. No hay nada más que ver el ambiente de crispación que se crea en los foros cuando la actualidad gira entorno al Clásico o cuando surge alguna polémica. A veces incluso en un contexto de tranquilidad hay el típico internauta radical que aviva el fuego. En muchos casos estas situaciones conflictivas incluso se reproducen en la realidad. Conclusión: somos gente ingenua y no nos damos cuenta de que tenga quien tenga la razón, ambas aficiones compartimos la condición de ser víctimas de la manipulación mediática.


Ojo, no sólo este odio ha calado entre los aficionados, no. ¿Se acuerdan del supuesto mal ambiente que había en el vestuario de la selección el año pasado? Como sabemos, el origen fue esa serie de tanganas y polémicas que se produjeron en la maratón de clásicos. La prensa llegó a sobredimensionar tanto la actitud de Mourinho y a calentar al ambiente previo de tal manera, que al final ciertos jugadores se lo tomaron como una cuestión de vida o muerte y se enfriaron las relaciones entre ambos clubes.

No crea, aunque se pueda pensar que es normal que en estos duelos aflore la rivalidad en su punto más álgido, la prensa les puede ofrecer más ejemplos de hasta dónde llega su manipulación. Hasta el punto de influir en la decisión de todo un presidente del Real Madrid como Florentino Pérez. MARCA emprendió tal cacería contra Pellegrini,  a raíz del rídiculo en Alcorcón, que a final de temporada fue despedido a pesar de tener unos números de récord.


Y lo mejor de todo. Llegan los Juegos Olímpicos y nuestra cultura deportiva se queda en paños menores, pues más de la mitad es fútbol y el resto motor, y si me apuran, baloncesto, tenis y ciclismo. Cero en deportes tan importantes en los Juegos como  el atletismo y la natación, por no hablar de otros como el judo o el taekwondo, si la prensa no habla apenas de ellos, poco sabemos, lógico. La opinión pública, reflejada en gran parte en los foros, muestra su descontento con la siempre discreta actuación general de la delegación española. Lo bueno es que la gente reconoce esos errores en los que hemos insistido tanto como causantes de nuestro bajo número de medallas. Lo que más se comenta es la ‘futbolitis’ y todo lo que conlleva. Especialmente la abundante información que hay y que sean noticias relacionadas con el balompié las que copen las portadas y el mayor grueso del periódico cuando hay otras a destacar. Así, ello influye indirectamente en los que nosotros consideramos ‘’deportes minoritarios’’, que se ven privados de todo el apoyo necesario. Son muchos los que durante los Juegos se someten a un tratamiento de desintoxicación futbolística. Parece que la terapia olímpica es el único remedio.

Ante todo, esa falta de desinformación evidente se debe a la sociedad. Vende más un periódico con Guardiola o Mourinho en la portada que un hito histórico de cualquier otro deportista. Aquí podría saltarme alguien y decirme ‘’Bueno, cuando Nadal o Alonso logran algo importante aparecen siempre en la primera página’’. Sí, pero ¿donde está la portada que merecían Gómez Noya y Joel González en su momento, cuando fueron campeones del mundo en sus respectivos deportes? Y lo han sido más de una vez...De todos modos, ¿quién no se dedica simplemente a pasar las hojas cuando llega a la sección polideportiva de los diarios? ¿quién en la página web no pincha antes en cualquier noticia de fútbol que en otra que hable de un logro de un español en un deporte minoritario? Las respuestas hablan por sí solas.

La prensa, consciente, de lo que verdaderamente vende, escribe páginas y páginas sobre fútbol. La fórmula les funciona. Incluso se puede decir que con todo lo que inventan, especialmente en verano, cuando se disparan las especulaciones sobre fichajes, sean discípulos de los sofistas. ¿Qué más da que lo que se diga sea mentira? Mientras se diga con decoro y nosotros nos lo creamos... Andaría apañado Sócrates si tuviera que enseñar a muchos de nuestros periodistas.

Ah, y sí hay algo de lo que nosotros sí somos los responsables directos. Generalmente, cuando los padres deciden apuntar a sus hijos a un deporte, la primera opción, sin duda, es el fútbol. Algunos valdrán, otros serán buenecillos, otros unos patanes. Mientras el fútbol está colapsado, otros deportes ven cómo el balompié les arrebata talentos. Quizá ese muchacho al que tan mal se le da el fútbol, pueda ser un fenómeno en atletismo o natación. Total, que más da. El fútbol lo absorbe todo.

Por cierto, soy tan aficionado al fútbol como ustedes o más, y el primero que siente haber dado este tostón soy yo, pues es una parte muy importante de mi vida. La clase política y los medios de comunicación son responsables de que no cambie nuestra tendencia en los Juegos Olímpicos, pero ¿qué tal si empezamos por reconocer nuestros propios errores?

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