
El Madrid demostró una vez más que tiene más que argumentos para poner en cuestión la hegemonía que quiere volver a implantar el Barcelona. Puede que los innumerables encuentros que les ha deparado el destino en este último año y medio hayan reforzado este hecho pero lo cierto es que el conjunto blanco se ha ido reinventando desde la famosa manita del Camp Nou hasta encontrar la fórmula perfecta para desnudar las carencias de este temible Barça en su totalidad.
No sería descabellado decir que ayer los blancos cuajaron el mejor encuentro contra el eterno rival desde que Mou llegó al banquillo, al menos, en Chamartín. Dejaron en anecdótico el mal partido de la ida y superaron con creces la gran actuación del Camp Nou en Liga que les permitió sentenciar la competición doméstica. Entonces, el Real Madrid completó una actuación defensiva excepcional pero a diferencia de aquel Clásico crearon incontables ocasiones de gol, desperdiciadas muchas de ellas por un Higuaín que tuvo la goleada en sus botas.
Tampoco sería un disparate decir que la zaga azulgrana anticipó las Navidades. Aun siendo un mal partido, la máquina culé rindió a un nivel aceptable creando oportunidades pese a pecar de conjunto plano a la hora de combinar pero con graves fallos en el engranaje defensivo, cuyo eje, formado por Mascherano y Piqué, pareció olvidar la mecánica del despeje. Esas mismas piezas hicieron de la espalda de la defensa un coladero. Pero para avería la que causó Adriano, dejando a su equipo con uno menos y lastrándole para el resto del encuentro. El recambio de Alves falló estrepitosamente.
Aun así, no hay que restarle mérito al Real Madrid, que con su bravo planteamiento supo forzar todas esas situaciones. No esperó un minuto para dejar claras sus intenciones y demostrar su hambre por ganar la Supercopa por mucho que dijera Mou. Salió desde el primer momento a buscar al Barça adelantando la presión hasta su área e imposibilitando que los de Tito se sintieran cómodos. Esta vez Mou sí adiestró bien a sus hombres para que se convirtieran en una manada de perros que corrieron como galgos y mordieron como sabuesos. Lograron marcar el territorio que les interesaba que no era otro que el campo del Barça. La intensa presión hizo que los azulgrana pasaran las de Caín para triangular con fluidez. Las contínuas pérdidas en la salida del balón lograron provocar cortocircuitos en el sistema de Tito, que echaba en falta que llegaran esos balones a Iniesta y Xavi para empezar a construir.
Quien también echó en falta el Barça fue a Coentrao. Marcelo no tardó en refrendar que no hay debate entorno al que debe ocupar el lateral Izquierdo. Puede que el brasileño tenga sus deficiencias defensivas, pero el equipo sabe adapatarse a ello, como también le necesita para surtir de balones a Cristiano y dar profundidad a esa banda. Suya fue una primera internada en la que metió un balón interior para Higuaín que este erró. Ahí empezó el repertorio de fallos del argentino y de aciertos de Valdés, que no tardó en enmendar su indecisión ante Di María. Pero Mascherano demostró que hay muchas maneras de pifiarla, siendo incapaz de despejar un balón aparentemente fácil que dejó a Higuaín de nuevo solo ante el peligro. Esta vez el ‘Pipita’ sí fue certero, adelantando al Madrid.

Con el Barça aún intentándose recuperar del golpe, nueve minutos después Piqué no quiso ser menos que su compañero, aunque Cristiano precisó de un toque de espuela para plantarse ante Valdés y perforar de nuevo el marco del de L’ Hospitalet. Práctico y estético a la vez, el luso se sacó de la manga un precioso recurso. Mirándolo con detenimiento era el único del que podía tirar para quedarse en el uno contra uno.
Aunque lo peor de la tormenta ya había pasado, quedaba mucho para que cesara, un tiempo que siguió siendo un suplicio para los catalanes. La adelantada presión del Madrid persistió y con ello Xavi e Iniesta siguieron más desconectados de lo habitual del juego azulgrana, algo que no ayudó para empezar a sacudirse del el dominio blanco. Las rápidas recuperaciones del esférico por parte de los merengues retrasaban la previsible recuperación de los de Tito. Con ese desorden presente en el Barça los locales siguieron viendo en la espalda de la zaga una mina. Por el costado diestro, Marcelo continuaba trayendo de cabeza a Adriano.

Un Adriano que también se unió a la causa de la defensa azulgrana y derribó a Cristiano Ronaldo , cuando el astro luso iba como una flecha a por el tercer tanto. Por muy permisivo que sea Mateu Lahoz, con el reglamento en mano eso era expulsión y así lo entendió el colegiado. Tito Vilanova trató de recomponer el equipo dando entrada a Montoya por un Alexis que hasta el momento había estado más pendiente de dejarse caer que de luchar por balones. El canterano tampoco despertó de esa pesadilla que estuvo viviendo durante todo el choque la banda derecha con Ronaldo y Marcelo.
Higuaín, antes y después de que el brasileño se fuera a las duchas tiró por la borda sendos unos contra uno que impideron dar el estocazo definitivo al Barcelona. No fue hasta bien pasada la media hora cuando el equipo dirigido por Tito empezó a tomar las riendas del partido, en parte debido a que el Madrid tenía que empezar a acusar esos frenéticos treinta minutos.
En ese contexto, al filo del descanso, acudió al rescate un Messi bastante desacertado todo el primer tiempo. El heredero de Maradona convirtió en golazo un lejano libre directo. El argentino apareció para minimizar el impacto de la superioridad blanca en el primer tiempo y dar ese punto de tranquilidad en el marcador que pedía a gritos el Barcelona para encarar la segunda mitad con mayor confianza. Así es un fuera de serie. El Madrid respondió con tiros de Cristiano y Di María que se marcharon desviados.
Y se llegó al descanso. El Barça, un disparo, un gol. El Madrid no llegó al 50% de su habitual efectividad. Parecía que, por una vez, los papeles se intercambiaban.

Tras el paso por vestuarios el partido tomó un rumbo radicalmente distinto. Como era de esperar, los blancos bajaron la guardia en lo físico y el choque adquirió ese punto de pausa que necesitaba el Barça, reforzado por el gol de Leo. Sin embargo, el Real Madrid aprendió de errores pasados y osó disputarle el cuero a los culés, alargando sus posesiones sin dar pie a las contras. El Barcelona no tuvo en su poder el balón todo el tiempo que le hubiera gustado, pero suficiente para hilvanar jugadas y sembrar el terror. Pero llegado el momento, el conjunto blanco supo correr detrás del balón y ralentizar el juego. Xabi Alonso y Khedira extremaron la vigilancia sobre Iniesta y Messi formando con Ramos y Pepe un muro inexpugnable. También es verdad que el portugués dio ese punto de agresividad al centro de la zaga que el Madrid había echado de menos en el Camp Nou. Una vez más el Barça acusó esa falta de juego por las bandas cuando se le atrincheran montones de jugadores por el centro. Tampoco se lo permitió el Madrid, que basculó a la perfección y dio pocas concesiones al Barça por los costados.
Aun así con la línea defensiva tan adelantada el Madrid dejaba descubiertas sus espaldas, la única vía de agua que pudo aprovechar el Barça. En esas, Pedro recibió un balón al espacio y Casillas desbarató la oportunidad. Cuatro minutos después el canario logró desbordar por única vez en todo el choque pero se quedó sin ángulo para disparar. Khedira dio una brillante réplica. El alemán se disfrazó de Messi y completó un gran eslálom pero Valdés impidió que Sami pusiera la guinda al extraordinario partido que había hecho.
A partir de aquí llegaron los minutos de más posesión por parte del Barcelona que gozó de una nueva ocasión tras recibir Jordi Alba un balón largo de un Messi que supo entender el partido y jugar un rol de asistente. Fue lo único destacado del ex del Valencia, desaparecido todo el encuentro. Otro argentino, Higuaín volvió a dejar en evidencia la espalda de la defensa culé y desperdició otra oportunidad antes de que Benzema tomara su relevo.

Tras el baile de cambios, que propiciaron el debut de Song y Modric, el Madrid empezó a notar el asedio de un Barça que no lo culminaba. Sin embargo, el Clásico no libró de esa locura de intercambios de la ida y en los últimos minutos se sucedieron las situaciones de peligro. Una de ellas, la más clara de los blancos, fue protagonitzada por los dos nuevos fichajes. El disparo prácticamente a bocajarro de Modric fue repelido por el cuerpachón de Song.
En medio de la locura irrumpió un Messi que no había dado su última palabra. El astro argentino mandó un nuevo envío el espacio que habilitó a Montoya. Iker en plan salvador de nuevo, mandó el chute a córner. De nuevo Leo intervino con un disparo que se marchó rozando el poste. Un tenso silencio se apoderó del Bernabéu durante la acción antes de que la parroquia madridista estallara de alegría tras ganar el primer título de la temporada.
El Barça mostró carácter de campeón en el segundo tiempo pero fue finalmente el Real Madrid el que se alzó con la Supercopa de España, rompiendo otras dos hegemonías del Barça, la de un ciclo olímpico sin perder en el templo madridista y la de conquistando durante tres años seguidos este título. Una victoria que despeja las dudas en este titubeante inicio de temporada de los blancos. Y es que ¿qué mejor medicina que vencer al eterno rival?
Me parecio una falta de respeto por parte de TV3 tener a los tres comentaristas riendose de Mourinho y Karanka, vergonzoso...
ResponderEliminarAyer elegí la uno para ver el partido pero de todos modos totalmente de acuerdo contigo. Los periodistas de la TV3 a veces se pasan con sus críticas y no dan precisamente ejemplo de imparcialidad. Un Saludo.
ResponderEliminarGran crónica me ha encantado jeje, en cuanto a lo de TV3, yo tambien lo vi per ese canal ,y la verdad es que si que cansbaa un poco la verdad , pero bueno, ya sabemos como funciona esto...
ResponderEliminarPD: pasionxeldeporte , agregame en goole+ para poder chatear, me llamo Xavier Carrasco
Muchas gracias Xavi!! La verdad es que sí, sus retransmisiones son un poco lamentables pero como dices es lo que hay. Te agrego! Un saludo!
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