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31 ago 2012

PURITO SE SUBE AL MIRADOR

                                                       



Puede que sea pronto para decirlo, puede que no hubiera suficiente tiempo para reaccionar, puede que la poca longitud del puerto lo hiciera imposible, pero lo cierto es que Joaquim Rodríguez y Alberto Contador han demostrado hoy en las inverosímiles rampas de Mirador de Ézaro que son los dos hombres más fuertes de la carrera, o al menos, los que encaran con mejores sensaciones el temible tríptico de alta montaña.

Pocas veces los corredores tendrán que vérselas con dos kilómetros tan cortos y tan inusuales, tan excepcionales y tan largos, tan eternos y tan infernales. La Vuelta llevó el recorrido hasta otro de sus finales cortos y explosivos, tanto, que hasta los más fuertes se retorcían de dolor. Tramos de hasta el 30% de desnivel. Sobran las palabras. No así las que salieron de la boca de Óscar Pereiro, que definió el puerto como ‘’una rampa brutal’’. No pudo definirlo mejor.

El transcurso de la etapa tampoco deparó una jornada tranquila. Si bien las olas del atlántico rompían con suavidad en las bellas costas gallegas tal calma no estuvo presente en un pelotón donde las aguas se revolvieron desde el inicio, rodando los primeros 90 kilómetros en dos horas, a una frenética media que llegó a sobrepasar los 45 km/h.

 
Katusha no permitió que las aguas volvieran a su cauce en el grueso, que no veía con malos ojos dejar llegar una fuga formada por Mikel Astarloza, Kevin De Weert, Amael Moinard y Cameron Meyer y guardar para la que se avecina. La escuadra dirigida por Sebastián Weber comprendió que si  la corriente tomaba ese rumbo la llegada de la escapada rompería como una ola en Purito que se quedaría sin bonificación ninguna. Aun así, por el motivo que fuera tan sólo cuatro hombres de Katusha tomaron el mando para tirar. Las diferencias con cabeza de carrera no bajaban y se mantenían por encima de la cuatro minutos. Movistar decidió entrar en la persecución y junto con la posterior y habitual guerra por tomar posición en el final de etapa, el pelotón se convirtió en ese tiburón que recorta los márgenes a mordiscos cuando se propone engullir a los peces que deciden nadar por su cuenta.

De ellos, Astarloza fue el primero y único en intentar mirar de frente al Mirador de Ézaro. Bravo por el ciclista de Euskaltel que sin duda hubiera merecido llevarse un triunfo de etapa con el que terminar de olvidar el calvario sufrido por su positivo por EPO hace tres años. Se dopara o no el guipuzcoano, él siempre defendió su inocencia, lo cierto es que ganó esa etapa del Tour de Francia 2009 de manera limpia, pues el resultado anómalo se produjo semanas antes. Aunque esta afirmación pueda crear el debate que siempre generan las cuestiones relacionadas con el dopaje, no se puede desposeer  a un corredor de un triunfo que ha logrado con sangre, sudor y lágrimas como hizo Mikel en aquella etapa, pese a que se trate de un ciclista que semanas antes haya hecho trampas, al césar lo que es del césar. Si un caso debería criticarse la lentitud de la UCI en aplicar las sanciones o, por qué no, dudar de la fiabilidad del laboratorio de Madrid que analizó esa muestra. El escalador vasco fue premiado con la combatividad en la entrega de maillots, esa con la que ha pedaleado toda su carrera.

El primero en probar fue un ambicioso Igor Antón, al que de momento la fortuna no le ha seguido premiando para compensar esa mala pasada que le jugó en la edición de 2010. Faltaba por entrar en acción un grupo de favoritos que dejaría en testimonial el intento del vizcaíno. Como estaba anunciado, se apreció pronto que ese terreno era coto privado de Purito, que fue el primero y único en abrir la veda de los ataques a sabiendas de que podía cazar unos segundos de oro. Alberto sacó el instinto de la bestia herida que lleva dentro y reaccionó de inmediato. Atrás, el pelotón empezaba a parecer un rebaño de ovejas desperdigadas. Froome y  Valverde luchaban para no perderse en la escabechina y se aferraron como pudieron para seguir el rastro de los dos hombres más fuertes, aunque el murciano con mejor ritmo que el británico, que dio de nuevo síntomas de flaqueza en un final duro. Viendo que el de Pinto le pisaba los talones, Joaquim prefirió sentarse y dejarse llevar por Alberto en la peor parte de la subida para lanzar una embestida final entrado ya en los últimos mil metros y sacarle un meta un total de 12 segundos. Valverde cruzó a 13’’ y Froome a 35’’con Gesink intercalado entre ambos (las bonificaciones están incluidas).

Fue subir de nuevo un puerto que era pura dinamita y con la ayuda de la bonificaciones, volver a establecer prácticamente las mismas diferencias que tenía con el de Movistar y el de Sky.       


Así, Purito fue el primero y el que más pudo gozar del maravilloso paisaje que se podía contemplar desde el Mirador de Ézaro. Que respire a fondo, necesitará coger aire para enfrentarse a un Alberto que querrá cicatrizar heridas en su terreno.    

                                                                                
                  

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