‘’Quien no arriesga no gana’’. ‘’Quien la sigue la consigue’’. Muchas frases pueden emplearse para venir a decir que una de las bases del éxito reside en luchar hasta el límite. Esa fue la mentalidad que pareció adoptar Alberto Contador, que tenía entre ceja y ceja regresar volviendo a la cima en una carrera de tres semanas. Encarando el tramo final de la ronda española, el madrileño pese a su insistencia no lograba descolgar a un Purito que se estaba mostrando muy fuerte, física y mentalmente. Su equipo de igual modo había intentado ayudarle de varios modos, ya fuera sometiendo a un desgaste salvaje al pelotón o metiendo corredores en los cortes para cuajar los ataques del de Pinto.

Cuando un deportista se encuentra bien físicamente, es complicado encontrar fisuras. Pero el catalán tampoco presentaba debilitades en el aspecto mental, al contrario, el ejercer de constante sombra de Alberto en las ascensiones le aumentaba la moral jornada tras jornada. Sin embargo, la mente es inestable e imprevisible, tanto, que a la mínima que surge un imprevisto, la reacción que se suele desencadenar, el miedo, puede producir un daño terrible. Y por ahí anduvo la estrategia kamikaze del jefe de filas de Saxo Bank: sorprender.
La opinión general reinante es que falló Katusha. No se equivocan. El equipo no apoyó a su líder cuando más lo necesitaba. Un indeciso Purito también fue acumulando errores hasta perder la Vuelta. Pero por encima de todo, el director de la escuadra rusa estuvo horrendo y no logró tomar el control de la situación. La etapa prometía ser tranquila, pero ya de por sí había una circunstancia por la que estar alerta a todo: hasta 14 equipos no habían logrado aún un triunfo de etapa y eso hacía pensar en una jornada convulsa. Habría ‘overbooking’ para embarcarse en la aventura del día.
Todavía en el llano y antes de empezar a subir los puertos del trazado cántabro, Joaquim quedó cortado respecto a un grupo en el que marchaban Contador y Valverde. Katusha solventó bien la papeleta. Tan sólo era un aviso de la que se avecinaba.
Se formó una escapada compuesta por once corredores que llegó a tomar más de tres minutos de ventaja y todo hacía indicar que por fin el sosiego se adueñaría del transcurso de la etapa. Saxo Bank metió a Bruno Pires. El portugués no debía entrañar peligro alguno, no obstante el equipo dirigido por Bjarne Rijs tenía corredores de la talla de Rafa Majka, Sergio Paulinho, Dani Navarro o Jesús Hernández para preparar un posible ataque de su líder y el movimiento parecía más pensado en lograr triunfo de etapa, que en una jugada táctica importante. Pese a todo, ‘’sólo’’ nueve de esos conjuntos tenían representación en la escapada y podía haber quien se rebelara. Así, apareció un ambicioso Garmin que la echó abajo. Muchos equipos agradecieron el trabajo. Aparte de los que querían a cualquier precio esa victoria parcial, Movistar mandó a Intxausti y Quintana y Saxo Bank a Jesus Hernández y Paulinho. Hasta pasados 130 kilómetros no se fraguó la fuga. Era innecesario decir que estaba siendo una jornada de locos.

Lo mejor es el final de la historia. Que grande Contador, nunca entenderé como se pudo ir en un puerto como en el que atacó y que Purito no reaccionara
ResponderEliminarSí, indudablemente fue una etapa increíble. Tanto lo de Contador como la respuesta de Purito lo analizaremos en las dos siguientes partes de este post. He creído conveniente separarlo en tres escritos porque el resumen de la etapa es muy prolijo, aunque de todos modos, creo que la ocasión lo merece, y más tras estar más de un año (el lejano ataque de Andy Schleck en el Tour de 2011)sin presenciar este tipo de ciclismo. Saludos!
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