
En los últimos tiempos el Clásico se ha llegado a disputar tantas y tantas veces, que muchos no lo consideran más allá de lo habitual. Por lo menos en estos frecuentes encuentros a los que han quedado predestinados los dos gigantes del fútbol español, ambos nos han demostrado la cantidad de alternativas que puede llegar a haber en choques con semejante igualdad. Ayer no fue menos y ejemplificaron a la perfección lo que puede cambiar un partido tras el descanso.
Vimos una modalidad de Barça-Madrid que ya vivimos el curso pasado. Un Clásico de pretemporada, falto de ritmo en algunas fases del partido. Una falta de ritmo que acusó especialmente el Real Madrid y que fue la clave de la superioridad de un conjunto azulgrana que pese a no acusar tanto el problema, si echó en falta la mejor versión de Messi y una mayor tensión defensiva en jugadas puntuales que dieron pie a errores que abren la eliminatoria.
Nada más empezar el partido ya se vislumbraba lo que daría el primer Clásico de la temporada de sí, al menos, en los primeros 45 minutos. El Barça, fiel a su estilo, empezó a mover el balón y a monopolizar la posesión. El Madrid respondía nuevamente con un ejercicio defensivo para frenar el potencial ofensivo azulgrana, aunque en este caso, desmejorado. Lejos de mostrarse como aquel conjunto rocoso que permitió a los pupilos de Mou sentenciar la Liga en el Camp Nou, allá por el mes de abril, a los blancos les faltó ese punto de agresividad y despliegue físico como armas para ejercer esa presión asfixiante que tantos problemas crea al Barça. El ‘Tito Team’ llegaba al balcón del área con relativa facilidad aunque no tradujo su asedio en ocasiones claras más allá de llegadas al área y dos disparos de Pedro y Messi. Con Xavi e Iniesta desempeñando su mejor versión, faltaban esos slaloms del argentino por el centro que desarbolan a las defensas para acabar de culminar esa clara superioridad mostrada en el primer tiempo.
Mientras atrás los blancos aguantaban los envites, delante reinaba la desesperación. Casi no hubo noticias del Madrid en el capítulo ofensivo en este primer tiempo. Que Benzema estuviera irreconocible llama la atención, no tanto un Ozil que partido tras partido demuestra que es un jugador que tiene un funcionamiento similar al de un intermitente. No mucho mejor fueron las cosas por las bandas. Cristiano se vio muy solo por su costado, escoltado por dos jugadores azulgranas cada vez que recibía el balón. Parece que la medicina de Del Bosque funciona. Por no hablar del lado derecho que practicamente ni existió, en la que Callejón estuvo más pendiente de ayudar a Arbeloa que de dar profundidad a su banda.
Y así se llegó al descanso. El Barcelona no terminaba de materializar su dominio pero tenía al equipo de Mou bajo control. La sensación de inferioridad en los blancos se percibía más por el pobre bagaje ofensivo con el que se fueron a vestuarios, sin haber disparado a puerta.

Los merengues comprendieron que necesitaban algo distinto, al paso que iban podían volver a Madrid con un resultado abultado. Renunciaron a seguir esperando al Barcelona y dieron un paso al frente adelantando las líneas. El cambio dio sus frutos. Los locales no frecuentaron tanto los dominios de Casillas y en ese sentido el duelo se equilibró. El intermitente de Ozil se encendió en un saque de esquina muy bien botado a media altura por el alemán. Cristiano se redimió de su mala actuación en la primera parte y sorprendió con un cabezazo inapelable. Primer tiro entre palos y gol. El Madrid volvió a hacer gala de su efectividad, de lo poco que necesita para perforar la portería rival, una virtud que no tiene precio. Sin haber hecho nada mal, el Barça se veía por detrás en el marcador.
Sin apenas tiempo para que la duda se apoderara del ‘Tito team’, nada más sacar, Mascherano dirigió un gran balón hacia Pedro, controlado magistralmente por el canario, que batió a Iker tras ganarle la espalda a Coentrao. El luso, que había estado bastante correcto hasta el momento, veía como volvía a alimentar las críticas de sus detractores.

A partir de aquí el Madrid propuso un intercambio de golpes del que el Barça salió bien parado. Las llegadas al área se sucedían y en ese contexto Ramos pagó caro su exceso de ímpetu. El sevillano, que ya se la había jugado en alguna jugada anterior, calculó mal y derribó a Iniesta. Messi transformó la pena máxima, volteando el luminoso y empezándose a sacar la espina que le quedó clavada el día que erró aquel penalti frente al Chelsea en semifinales de Champions.
El Madrid se volcó pensando en un mejor resultado para la vuelta. Siete minutos después, el centro del campo del Barça sacaba a relucir su versatilidad. Busquets, en plan Xavi, desactivó con un magnífico pase la presión del centro del campo de los blancos que llegó a Iniesta, que en posición de mediapunta metió un balón interior para que Xavi definiera con la frialdad de un killer. ¿Para qué jugar con un nueve puro teniendo a estos tres?
Con sus chispazos de calidad y sin Messi en plan estelar, el conjunto catalán había logrado un resultado excepcional para la vuelta si se mantenía o ampliaba hasta el final. No fue así. Cuando el Barça ya buscaba echarle cloroformo al partido, se produjo en episodio protagonizado por los porteros en el que Casillas se erigió en héroe y Valdés en villano. El capitán de la selección desbarató una oportunidad que habría puesto la situación aun más cuesta arriba para el Bernabéu y renglón seguido un Di María que aportó frescura con su entrada el terreno de juego, encontró premio a su insistencia, robándole la cartera a un relajado Víctor Valdés que falló incomprensiblemente, y estebleciendo el definitivo 3-2. Aunque podamos decir que a la hora de jugar el esférico con los pies, el meta azulgrana es el mejor, no es el primer error que comete.

No hubo más hasta el final. La ola de calor, que no quiso despedirse de Cataluña sin antes presenciar el Clásico, terminó de hacer mella en los jugadores. De hecho, Mou y Tito pensaron más en dar oxígeno a sus equipos con los cambios que en hacer alguna variación táctica que terminara de revolucionar el partido.
Todo queda abierto para la vuelta del miércoles próximo. ¿Quién golpeará primero en este primer asalto?
buen blog :) me alegra ver a gente que comparte mi aficion por el deporte.
ResponderEliminarpd: yo tambien tengo un blog de futbol jeje
¡Magnífica crónica! Está claro que el Clásico se reinventa en cada choque, pero creo que poco a poco se irá quedando sin alternativas. No es bueno que se enfrenten tantas veces el Barça y el Madrid. No es bueno para el fútbol, para el espectáculo ni para la Selección. Además de que me parece absurda una Supercopa a doble partido. ¡Te espero en mi blog!
ResponderEliminarGracias muchachos y siento el retraso en responder estos días me ha sido imposible actualizar! Respecto a lo que dice Pablo, es cierto, es perjudicial para todos que se dispute tantas veces el Clásico, especialmente si miramos para la selección, pues en un partido de semejante rivalidad en cualquier momento esta puede aparecer. Tras ver lo de ayer del Madrid sera interesante ver cómo responde. Desde la era Mou, creo que nunca había llegado con tantas dudas al Clásico. Saludos a los 2 ya nos iremos escribiendo!
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