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9 sept 2012

NO SÓLO HABÉIS CONQUISTADO LA BOLA DEL MUNDO


 

Conmoción. O más que conmoción. Esa es la palabra que puede definir a la perfección la sensación reinante tras la etapa de la Bola del Mundo que ha puesto el colofón a una memorable Vuelta a España. Además la hallamos en dos de sus vertientes, la que hoy nos ha causado el ver que los corredores tras un inhumano recorrido han llevado el sufrimiento hasta la extenuación entre un pasillo humano y la que deberemos superar en los días próximos por quedarnos sin interrupción de la siesta. Y es que el pelotón nos ha ofrecido un espectáculo digno del mejor ciclismo a lo largo de esta ronda española, y ha sacado el máximo provecho del trazado para enseñar al mundo lo bonito que es este deporte y por qué, a diferencia de otros, todos son, unos más y otros menos, unos verdaderos campeones. Costará olvidar la sintonía de La Oreja de Van Gogh, costará sentarnos en el sofá a la hora de la siesta y saber que no hay ciclismo, en resumen, costará asumir ese síndrome postvuelta cuando lleguen las cuatro de la tarde. Un buen síntoma al fin y al cabo de que la Vuelta ha sido la grande que más emoción ha deparado este año, muy por encima del Tour de Francia.
 
La etapa reina no podía ser menos y siguiendo la dinámica de esta edición de la ronda española, no defraudó en absoluto. Al contrario de lo que algunos podían pensar, no hubo tácticas kamikazes ni nada por el estilo que permitieran a Purito asaltar el liderato. Donde sí tuvo su cuota de protagonismo la locura fue en la meteorología, muy variable a lo largo de la jornada, aunque se acabó imponiendo el Sol, que tampoco quiso perderse el final de esta Vuelta. Como estaba previsto, un gran nombre de equipos se lanzaron a por la fuga que les permitiera obtener ese tan anisado triunfo de etapa. Así, se formó una escapada que aunaba cantidad y calidad. Hasta veinte corredores llegaron a conformar cabeza de carrera que contaba con nombres como Menchov, Porte, De Weert, Clarke, Cobo, Sicard, Ignatiev... que llegaron a gozar de más de once minutos de ventaja.
 
Llamó la atención que Katusha colocara dos hombres en la escapada, pero ni tan siquiera le pelearon los puntos de la montaña a un Simon Clarke que en ese sentido tuvo una plácida etapa. El joven ciclista de Orica se lleva una victoria y el maillot de mejor escalador que no hace sino confirmar el gran momento que está viviendo el ciclismo australiano.

Atrás Saxo Bank se limitaba a imponer un ritmo bastante llevadero para el pelotón. Pero, como tanto ha insistido Joaquim Rodríguez, la carrera está siendo frenética y Euskaltel se encargó de recordarlo hasta el final. En un repentino cambio de estrategia (Sicard se encontraba delante) la escuadra teléfonica se puso a tirar fuerte del grueso aunque al final no lograron echar abajo la escapada. Aun así, bravo para los naranjas que sin duda, son uno de lo equipos que representa por excelencia el espíritu combativo.
 

Coronando Navacerrada ya se vislumbraba que el afortunado que se llevara el premio gordo de la Vuelta saldría de la fuga minimizada ya a tres hombres: Kevin de Weert, Richie Porte y Denis Menchov. El primero empezó a ceder nada más encarar las primeras rampas de la Bola del Mundo. Por su parte, Porte y Menchov mantuvieron una igualada lucha en la ascensión, resuelta con un fulminante ataque de de Katusha a poco de meta. Así, el bicampeón de la ronda hispana volvía a oír mencionar su nombre a lo grande tras una temporada aciaga. Capaz de lo mejor y de lo peor, el gran interrogante es si volverá a brillar en una carrera de tres semanas.

Llegando ya también a la cima de Navacerrada Valverde quiso añadir picante a la general pero Contador no dio pie a ello. Mejor era guardar fuerzas para una ascensión que empezó a destruir las piernas de los corredores y a despedazar el grupo en mil añicos.

Parecía que esta vez la fatiga podía ser la barrera para no presenciar ataques entre los favoritos pero, por si no lo había hecho ya, un Purito más encendido que nunca demostró la raza que lleva dentro y dio una auténtica exhibición, lanzando una durísima ofensiva que sacó de punto a Contador y aunque menos, a Valverde. Lo intentó hasta el fin del mundo. El madrileño optó por ir a su ritmo y el de Movistar por apretar los dientes para no perder la segunda plaza. Cuando se trata de ‘muros’ de este desnivel, el catalán es simplemente el mejor, nadie cualquiera saca en este terreno, con el pavimento en semejante estado, 42’’ al de Pinto. Alejandro cruzó la meta con una pérdida de 25’’, por lo que lograba agarrar su segunda plaza, como Dani Moreno, que, a rueda del de Saxo Bank pudo conservar el quinto puesto.

Alberto, pues, vuelve a dejar claro que no hay quien le tosa en estas carreras y cicatriza sus heridas de campeón. Purito, que tiene clase dentro y fuera de la carretera . Valverde, su innato talento por el ciclismo. Pero si me permiten, merecen una mención especial todos estos corredores, que no sólo han conquistado una Bola del Mundo, sino también a su público contagiándoles de la entrega, el valor que sintetiza este deporte. Un aplauso por vosotros, porque, sin duda, sois nuestros héroes. 
 

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