En otros tiempos, cuando Frank
Rijkaard volvía a aplicar los principios de Johan Cruyff en el Barcelona,
Andrés Iniesta salía en la segunda mitad , especialmente para desempeñar ese
papel de desatascador que tan bien sabe interpretar el manchego. Hoy ha llevado
esa función a su máximo esplendor y es uno de los pocos que ostenta el privilegio
de despejar el camino hacia la portería con un simple impulso de fantasía
cuando un equipo tan férreo e insistente como el Levante lo obstruye. La lógica
llamaría a nuestra puerta y nos diría que Messi es otro, cierto, pero el bueno
de Andrés osó eclipsar la gran actuación del astro argentino con tres
asistencias y un tanto y bien se puede decir que fue él quien engrandeció a la ‘Pulga’,
que hasta el momento se había quedado diminuta ante el acoso del otro conjunto
azulgrana. Como sea, una sociedad que hace que el Barça gestione ya una renta
de 11 puntos sobre el eterno rival.
Pero, diga lo que diga el luminoso, los
de JIM querían lograr la enésima machada y así lo proclamaron, aunque sólo
fuera hasta que Iniesta diera rienda suelta a su imaginación. El Levante sabía
que no debía variar en ningún punto su plan paciente y disciplinado y que sólo
valía llevarlo a la perfección para bloquear a los de Tito Vilanova para
silenciar a los detractores que pretendían desprestigiar un equipo ejemplar en
todo. Se quedó a medio camino, aunque la mitad de ese recorrido hasta que
Andrés abrió ese sendero al que al Barcelona tenía que desviarse para alejar al
Real Madrid, fue bastante aceptable, e incluso se vio al subcampeón algo
condicionado por la filosofía de su oponente.
A los catalanes les costó hilvanar
jugadas que hiciera aguas en el entramado de Juan Ignacio Martínez. Alertados
por el temible contragolpe del Levante que está empezando a dar que hablar en
Europa, optaron por la prudencia y por un juego de toque precavido ante el
acecho de Martins y sus esprints, más propios del mejor velocista que de un
futbolista. El conjunto granota no se descompuso en ningún momento, extremaba
la vigilancia sobre los Messi y cía cada vez que el Barça pisaba el área y en
último término aparecía un atento y seguro Munúa. Desplegó sus contras con la
rapidez habitual pero rara vez puso en aprietos a Valdés, que tan sólo tuvo que
responder ante un trallazo de Barkero con una palomida ficticia, ya que los de
Tito nunca defendieron con inferioridad numérica y controlaron los latigazos
granotas. Contener esos contraataques mortales fue el gran mérito de un
Barcelona al que le faltó mayor continuidad en sus arreones para comer terreno
al Levante y encerrarle, pasos necesarios para amenazar a Munúa.

No hizo falta andar tanto. Iniesta lo
quería finiquitar pronto y ahorró gran parte de ese proceso. Cogió el disfraz
de mago y con un inverosímil pase habilitó a Messi, que reanudaba su carrera
hacia el récord de Muller. Con los granotas enjaulados, Andrés dio la vuelta a
la llave y pudo entrar por el costado de Lell, para servirle otro gol al
heredero de Maradona. Sin embargo, el héroe del Mundial quiso personalizar más
el sello que dejó anoche en el Ciutat de València y anotó un tanto ‘made in
Iniesta’. Cesc Fàbregas culminó otra jugada del de Fuentealbilla para estar
presente en su recital.
El Levante no olvidó el carácter que
le ha llevado a vivir este glorioso momento y tiró de orgullo. Martins y luego
Barkero pudieron perforar la meta de Valdés, brillante en el disparo del
nigeriano, y colosal desbaratando el lanzamiento de penalti del vasco y
emulando a Casillas en un chute a bocajarro.
A pesar de la luz que se desprende de
Iniesta y Messi, todos son partícipes de este insuperable Barcelona. Dicen que
las matemáticas son una ciencia exacta y a ellas apelamos para justificar que
nos encontramos ante el mejor Barça. Los hay que quieren poner fecha de
caducidad a un equipo que no quiere vivir de su glorioso pasado con Pep
Guardiola. Mientras, el Real Madrid empieza a otear el horizonte para seguir el
rastro azulgrana y el Atlético toma la alternativa.
Burchadaaaaaaa!!!!!
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